La historia universal tiende, desde la Edad Antigua a la Edad Media y la Moderna, a restablecer al hombre en la entera posesión de su naturaleza, y en el libre y justo ejercicio de sus fuerzas y relaciones para el cumplimiento del destino providencial...

Los itinerarios no empiezan y terminan, no son caminos sin más, son casi-círculos concéntricos que van avanzando hasta transformarse en la unión del principio y el fin. Es la ruta no escogida, es el recorrido obligado, una guía con paisaje diferente cada vez, con dirección y sentido, o sinsentido. Nada es distinto y nada es igual, todo cambia y nada desaparece, y empezamos en el mismo lugar que terminamos.


























































