Alas de metal
Conoce su argumento
La poesía y la pintura crean por igual mediante la composición. La pintura (figura, color, línea) es un arte de olores y miradas, siendo uno de sus máximos desafíos hacer hablar, a base de trazos, a los júbilos y resquemores de una realidad menguada en dimensiones, sin que por ello deba faltarle ese temblor expansivo que sugiera la vastedad de los ámbitos del mundo y de lo humano que en el hábito del simple mirar permanecen escondidos a los más, casi siempre. Menos espacial y figurativa, la palabra poética es ojo y oído de puertas adentro. Convoca y evoca en su tonalidad temblorosa el fondo de una hoguera, los visajes intensos de aquello que no acepta quedarse desvaído en el olvido o en la insignificancia, propendiendo a tornar su planicie de líneas en relieve de sonoridades y ondulaciones que marcan compases desoídos. Pero hay más: pintura y poesía originan provocaciones en sus respectivas sintaxis. Una y otra son metamorfosis, transfiguraciones de materia prima en nuevas presencias.
Encuentra tu opción de lectura
¿Has encontrado tu próxima lectura? Revisa las opciones disponibles para este título.
Valoración
Más libros en la categoría Juvenil No Ficción
Mejores Libros de 2026
Recetas sencillas para alegrarte la vida
Pati Ventana
Cuando era divertido
Eloy Moreno
Delito
Carme Chaparro
Bendita locura
Raúl Gómez (maraton Man)







