La más fiera de las bestias

"Abre los ojos. No reconoce la habitación. Una bombilla de 40 "watts", la pulcra esquina de un cielorraso de cemento gris, la cabecera de tubos de hierro de una cama. No puede levantarse. Lo inmovilizan correas en el tórax, piernas y brazos. Forcejea. Las paredes se le vienen encima. El colchón es una tierra blanda en la que se hunde su cuerpo". Un hombre despierta atado a una cama. No recuerda quién es ni sabe por qué está allí. Enfermeros que van y vienen perforan sus brazos y vierten en su interior fluidos que lo derrumban en la oscuridad. No es un hospital pero tampoco una cárcel. ...


























































